Primer día del año 2024. Me he levantado, he ofrecido incienso y me he sentado en zazen.

Al terminar, he cantado el Hannya Shingyo y he hecho sampai. Gestos simples pero profundos. Una buena manera de despedir el año y de comenzar el nuevo.

Una de las barreras más importantes con la que nos enfrentamos cuando empezamos a practicar zazen es la cultural. Los gestos nos resultan extraños. Hacer gassho, poner las manos en shashu, hacer sampai, se convierten en gestos ajenos a nuestra cultura y costumbre. Entre todos estos gestos, hacer sampai, prosternarse, es lo que el occidental peor entiende al comenzar su práctica de zazen.

Prosternarse, hacer sampai (una serie de tres pais o prosternaciones), es un gesto de abandono interior. Abandonarse significa soltar nuestras ideas y pensamientos dualistas por lo que, en realidad, no existe diferencia entre hacer zazen y sampai. Es una misma práctica.

Hacer sampai es la manifestación por excelencia del espíritu de gratitud, donde reconocemos a todas las existencias y a la tierra que nos sostiene

Hacer sampai es la manifestación por excelencia del espíritu de gratitud, donde reconocemos a todas las existencias y a la tierra que nos sostiene, sin las cuales no podríamos ser nada aquí y ahora. Hacer sampai también es caerse y volverse a levantar, reconociendo nuestros errores y comenzando de nuevo.

Practicar sampai es un gesto bello donde los haya, noble y profundamente humano que nos conecta con nuestra existencia y con la de los demás seres sintientes aquí y ahora. Por eso, al practicarlo, debemos sentirlo desde lo más profundo de nosotros mismos, con todo su grandioso significado como la máxima expresión del espíritu de la humildad y de la gratitud universal.

Feliz año 2024

Gassho