La vía del Zen es un camino de autoconocimiento y transformación
que se remonta a la experiencia del Buda Shakyamuni
hace dos mil seiscientos años.

El Zen no consiste en el estudio de ninguna filosofía ni de ningún dogma; es una práctica existencial, abierta a todo el mundo al tener una dimensión universal. La esencia del Zen es zazen, la meditación sentada, también conocida como shikantaza, que significa sentarse y solo sentarse. A través de esta práctica podemos entrar en contacto con nuestra mente original, habitualmente oculta detrás de nuestros propios pensamientos y elucubraciones mentales.

Practicar zazen es girar la mirada hacia el interior, hacerse íntimo con uno mismo, sin búsqueda de provecho, tan sólo practicar la concentración en la postura de nuestro cuerpo, en la propia respiración y en la actitud de nuestra mente.

Zazen es volver a la condición normal del cuerpo y de la mente

Taisen Deshimaru

Patriarca del Zen en Europa

La postura de zazen, puntos esenciales

Zazen se fundamenta en la postura del cuerpo, en la respiración y en la actitud de la mente. En este acto único y armonioso podemos encontrar la intimidad con nosotros mismos, con la totalidad de nuestra existencia aquí y ahora.

Postura de zazen

La postura del cuerpo

Debemos sentarnos en mitad de un zafu -cojín de meditación-, que sea adecuado a nuestra complexión física. Nos sentaremos sobre los isquiones de forma que el cojín se estabilice por el contacto de las rodillas en el suelo. Las piernas se colocan en posición de loto, semi-loto o cruzadas, pero siempre con las rodillas apoyadas en el zafutón, que es una pequeña colchoneta de aproximadamente un metro cuadrado que sirve para proteger los tobillos y las rodillas del contacto con el suelo. Si tenemos algún impedimento físico y no podemos sentarnos en el suelo, es posible practicar zazen sentados en una banqueta o en una silla.

La pelvis se bascula hacia delante, a la altura de la quinta vértebra lumbar, permitiendo que, a partir de este punto, la columna vertebral se enderece de manera natural, dibujando una línea vertical imaginaria. La cabeza sigue esta línea vertical, entrando el mentón y estirando la nuca sin tensión. Las orejas se sitúan en el mismo plano que los hombros y la nariz en el eje del ombligo. La boca se mantiene cerrada, la punta de la lengua tocando el paladar superior y siempre respiraremos por la nariz.

Los ojos permanecerán semicerrados para evitar la somnolencia y la ensoñación, descansando la mirada a un metro aproximadamente delante nuestra, en un ángulo de 45 grados y sin fijarla en ningún objeto.

Apoyamos las muñecas encima de los muslos, colocando la mano izquierda encima de la mano derecha con las palmas mirando hacia arriba. Los pulgares están en contacto como una prolongación de uno hacia el otro, simplemente tocándose, sin presionar. El extremo de las manos está en contacto con el abdomen.

Concentrados en esta postura durante zazen, los pensamientos irán espaciando su aparición para ir asentándonos en el momento presente.

Postura de meditación en el dojo de Málaga

La respiración

La respiración es un elemento clave en zazen. Nuestra respiración debe marcar un ritmo lento y natural. En zazen, la espiración es larga y profunda y la inspiración, más corta, le sucede de manera normal. Sin forzar los tiempos, tomamos aire por la nariz y espiramos profundamente. Esta espiración aclara las complicaciones de la mente y la circulación sanguínea del cerebro se renueva.

La respiración adecuada solo puede venir de una postura correcta.

Postura de meditación en el dojo de Málaga

La actitud mental: dejar pasar

Durante zazen, mientras estamos concentrados en nuestra postura y respiración, surgirán pensamientos y emociones diversas en nuestra mente. Nuestra actitud debe ser la de no-identificación con ellos, sino la de observarlos y dejarlos pasar, sin pretender agarrarlos o rechazarlos, por más agradables o desagradables que sean. Con la práctica, podremos comprender que esos pensamientos carecen de sustancia real y que sólo somos nosotros los que les otorgamos un significado concreto.

Esta no-identificación con nuestros propios pensamientos nos permitirá situarnos en un tipo de conciencia que está más allá del pensamiento y del no pensamiento: la conciencia intuitiva Hishiryo, la vuelta a la condición original de la mente, a la realidad de nuestra vida en unión con todo el universo.

Cuando en el silencio se olvida toda palabra, esto surge ante vosotros con toda claridad. Esto es la realidad de la vida que impregna todo el universo. Sin intentar alcanzar la verdad ni cortar con las ilusiones, sin huir de nada ni correr tras nada, la conciencia universal se manifiesta naturalmente. Así se hace realidad una conciencia intuitiva, original, radicalmente diferente de la conciencia habitual del yo

Maestro Wanshi

Kinhin en el dojo zen de Málaga

Kin-hin

Kinhin es la meditación en movimiento, caminando, que se realiza entre dos periodos de zazen.

Se empieza kinhin dando un paso muy corto con la pierna derecha. Durante la espiración se lleva todo el peso del cuerpo sobre la pierna de delante que está bien estirada. Ejerciendo una particular presión con la raíz del dedo gordo, como si quisiéramos dejar nuestra huella en el suelo. La pierna de detrás está relajada, con el talón en el suelo. Con la nueva inspiración, se da un paso muy corto con la pierna de detrás y se transfiere todo el peso del cuerpo a la pierna que queda ahora adelante, sin girar los hombros. La cabeza, los ojos, los hombros y la columna vertebral están en la misma postura que durante zazen. La mano derecha rodea la mano izquierda, esta con el pulgar encerrado en los otros dedos. La raíz del pulgar de la mano izquierda apoyada en el plexo solar. Los antebrazos están paralelos al suelo. Durante la espiración las manos ejercen una ligera presión una contra otra y ambas contra el plexo solar.

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El Dojo Zen de Málaga es un Dojo adherido a la Asociación Zen Internacional (AZI), fundada por el maestro Taisen Deshimaru, y pertenece a la comunidad de practicantes del Templo Zen Seikyuji bajo la dirección espiritual de Raphaël Doko Triet.

Situado en Calle Cuarteles 26, bajo, 29002 Málaga (ESPAÑA)
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